CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Una pregunta comedida, a propósito de la conducta del comunicador estadunidense Jorge Ramos el pasado viernes, dio pauta al presidente Andrés Manuel López Obrador para una disertación inusual:

“Ustedes son prudentes, si se pasan, ya saben a qué atenerse… y no por mi, por la gente”.

Lo anterior fue dicho por el mandatario, luego de criticar a un columnista cuyo nombre no mencionó, que había elogiado la conducta de Ramos, conductor de Univisión en Estados Unidos, que sostuvo un desencuentro con López Obrador en la conferencia de prensa del pasado viernes.

La cobertura de la conferencia de prensa coloquialmente llamada “la mañanera”, ha sido objeto de diversas polémicas desde su inicio en diciembre, debido a que su formato exhibe el rostro de los reporteros que, cuando incomodan al mandatario, suelen recibir una andanada de descalificaciones en redes sociales, en parte, inducida como documentó el mes pasado Signa Lab, un laboratorio especializado en análisis de datos en redes sociales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

En su participación, Jorge Ramos subió al templete presidencial, lo que generó polémica entre quienes saludaban el gesto de cuestionar al mandatario y quienes consideraban fue un exceso que, inclusive, violó diferentes puntos de un reglamento impuesto a la fuente presidencial al momento de ser acreditada en marzo.

En los últimos dos meses, López Obrador ha concedido la palabra principalmente a representantes de medios “independientes” o digitales sin antecedentes de presencia masiva, que suelen expresarle apoyo, pedirle posiciones sobre sus adversarios o elogiar su personalidad, conductas y hasta estado de salud.

Aunque en diferentes ocasiones ha llamado a que los reporteros se pongan de acuerdo sobre el orden de cuestionamientos, tanto él como su personal de comunicación han mantenido el formato en el que el mandatario elige, apuntando con su dedo, a quien puede cuestionar en la conferencia.

Este lunes, el presidente consideró que la prensa ha tenido un papel de servicio “al conservadurismo”, pero advirtió que ahora existen las redes sociales y una sociedad más consciente, a la que dijo, no se puede engañar.

Inclusive, presumió la atención de los ciudadanos a la transmisión de “las mañaneras” y, por enésima vez, defendió lo que considera su derecho a criticar a la prensa.

Con la declaración de esta mañana, el presidente encadena una vez más expresiones de inconformidad hacia la crítica como hace al menos una vez a la semana; el episodio previo más reciente fue la petición al diario Reforma para que informara quién le proporcionó una parte del borrador de la carta enviada por el Estado mexicano al rey de España, en la que le solicita que pida perdón por los abusos durante la conquista.

Con información de: Proceso

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