CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Algunos de los informes que publicó ayer la Auditoría Superior de la Federación (ASF) demuestran que Rosario Robles Berlanga mintió nuevamente cuando se defendió sobre la participación de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), en los esquemas de desvíos multimillonarios conocidos como Estafa Maestra.

Entre sus argumentos engañosos, la exfuncionaria aseveró que las dependencias a su cargo nunca malversaron fondos, pues se limitaron a celebrar convenios de servicios con entes públicos estatales. Varias veces dijo que, si aquellos entes estatales subcontrataron a empresas fantasmas, era problema de ellos.

Sin embargo, nuevos testimonios recabados por el personal de la ASF derrumban esa versión y confirman que los entes estatales sólo sirvieron de intermediarios de papel, pues todas las operaciones de contratación de empresas fantasmas y simulaciones de servicios se llevaron a cabo desde la Sedesol y la Sedatu.

Interrogado por los auditores, el rector de la Universidad Politécnica de Tlaxcala afirmó que la Sedatu “fue quien propuso el nombre de las empresas a contratar, en virtud de tratarse de trabajos especializados”, que la dependencia “sugirió la contratación de estas empresas” y que la institución académica no tuvo contacto con las empresas contratadas.

“La (Universidad) no realizó ningún documento, todo fue preparado y proporcionado por Sedatu…”, abundó. Y sostuvo que las actas de entrega-recepción, con las que la dependencia justificó que se prestaron los servicios, “fueron realizadas por la Sedatu al 100%, a la (Universidad) sólo nos llevaban el documento final para recabar la firma correspondiente de los documentos”.

En la misma auditoría, el apoderado de una de las empresas subcontratadas afirmó que su representada sólo tenía trato con la Sedatu y que la universidad “solo fungió de manera administrativa para la realización del pago correspondiente”.

Estos testimonios se sumaron a los recabados en auditorías anteriores, donde también se mostró que los esquemas fraudulentos fueron diseñados desde el equipo directivo de las dependencias administradas por Robles.

Un ejemplo: empleados de Radio y Televisión de Hidalgo (RTH) afirmaron a los funcionarios de la ASF que en mayo de 2015 acudieron a las oficinas de la Sedesol, donde recibieron de la Dirección General de Recursos Materiales (DGRM) un paquete de 36 contratos con 27 proveedores, ya elaborados y listos para firmar, además de dos cajas con los “entregables”, por los cuales la Sedesol se comprometía, en se mismo instante, a pagar por 601 millones de pesos.

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