No es noticia el hecho de que, año tras año, jóvenes graduados tienden a tardar un tiempo en encontrar empleo en su área de profesión. El ya típico argumento de “Ofrecen posición de nivel entrante y piden 5 años de experiencia” cada vez resuena más y más. Pero ¿Por qué los empleadores tienden a requerir tanta experiencia laboral? ¿Por qué los jóvenes no se encuentran preparados para conseguir un trabajo tan pronto se gradúen?

            La primera pregunta pudiera contestarse con el argumento de que el cambio generacional trajo consigo el hábito de no comenzar a trabajar a tan corta edad. A diferencia de las nuevas generaciones, quienes hoy contratan empleados en su momento tuvieron que trabajar desde más pequeños para poder así subsistir, contribuir a los gastos familiares, o incluso pagar su propia escuela. Dentro de la cultura mexicana de los 80’s y los 90’s, tener un trabajo a los 15 o 16 años era considerado algo sumamente normal. Hoy, se muestran menos casos de jóvenes trabajando a tan corta edad (excluyendo a quienes trabajan por mera necesidad) por voluntad propia. Nacionalmente, el 78% de los jóvenes que estudian y no tienen un trabajo de medio tiempo o tiempo completo piensan que la escuela es su única y más grande obligación. En contraste, el 80% de los jóvenes que se gradúan en México sin haber trabajado con anterioridad, desearían haber laborado por al menos dos años antes de recibirse como profesionistas.

            Si viene cierto, ambos puntos de vista se encuentran inclinados hacia la generación que los argumenta. Los jóvenes piensan que los ya establecidos profesionistas piden demasiado y los ya establecidos sostienen que los jóvenes necesitan llevar con ellos una filosofía de trabajo, así como una buena experiencia laboral. Es primordial evaluar ambos lados de la moneda pues el país no puede evitar la contratación de nuevos profesionistas y es difícil liderar la economía de un país cuando no se tiene ni la más mínima preparación.

            Adicionalmente, serían recomendadas dos cosas: (1) que las nuevas generaciones opten por enriquecer sus conocimientos prácticos en la debida área profesional y (2) que los profesionistas ya establecidos y de antiguas generaciones se abran a la idea de dar oportunidad a talentos recién egresados.

            En conclusión, los tiempos y los hábitos cambian conforme el tiempo avanza, pero hay algo que no cambiará. Trabajar es necesario para el crecimiento personal y para la sustentabilidad de la economía a corto y largo plazo.

Lic. Javier Salinas

Analista de Mercado

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