Los coordinadores de partido en la cámara de diputados Mario Delgado (Morena), Rene Juárez (PRI) Carlos Romero Hicks (PAN), Tonatiuh Bravo (MC), y Ricardo Gallardo (PRD) luego de una reunión privada en la San Lázaro.

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – A seis meses de que arrancó la actual legislatura y a poco menos de 100 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la férrea oposición integrada por el PAN, MC, PRD y PRI en San Lázaro, se diluyó.

El pasado 19 de febrero, ocho diputados federales del PRD, entre ellos su coordinador, Ricardo Gallardo, el vocero, Emanuel Reyes Carmona, su secretaria en Mesa Directiva, Lilia Villafuerte Zavala, el presidente de la Comisión de Vivienda, Carlos Torres Piña, el que sería coordinador en el último año de la legislatura, Héctor Serrano Cortes, más Javier Salinas Narváez, Luz Estefanía Rosas Martínez y Mauricio Toledo Gutiérrez renunciaron a su partido y anunciaron que votarían a favor de las propuestas de Morena.

Eran las 12 del día. Por la tarde se discutiría el artículo 19 a la Constitución, que un mes antes había sido aprobado en la Comisión de Puntos Constitucionales con los votos de los legisladores de Morena y de sus aliados del PT y PES.

Originalmente el punto se había agendado para discutir el 17 de enero en periodo extraordinario, pero luego de un acuerdo del bloque opositor conformado por el PAN, MC, PRD y PRI, se obligó a Mario Delgado, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, “bajarlo” de la agenda y convocar a parlamento abierto para modificar el dictamen apenas avalado en comisiones dos días antes.

Realizadas las consultas, el 19 de febrero se enlistó para la votación. Ricardo Gallardo cuenta a Proceso que, a lo largo de la mañana, las bancadas de la oposición, (él aún era coordinador y mantenía interlocución con ellos), “estaban firmes de que no pasara el artículo 19”.

Para modificar la Constitución, se requieren 334 votos de los 500 diputados. Morena cuenta con 325 incluidos los del PES y PT y el aliado de facto, PVEM.

Sin embargo, los números no les daban para aprobar el cambio a la Constitución demandado por el presidente de la República: elevar a delito grave y sin derecho a fianza bajo la prisión preventiva oficiosa los delitos de robo de hidrocarburos, corrupción y delitos electorales.

A Morena le faltaban ocho diputados para lograr su aprobación. Los consiguió. Gallardo anunciaba la salida de exactamente ocho legisladores para sumar sus votos a los de Morena.

El excoordinador del PRD recuerda que entre 14:00 horas y 15:00 horas “todas las bancadas se empiezan a quebrar. Todavía por la mañana estaban firmes en no dejar pasar la reforma. Pero nuestra renuncia desencadenó la liberación de los diputados de oposición y horas más tarde, ¡se salieron del closet!”.

De inmediato, en las bancadas de PAN, MC y PRI, retumbaron las revelaciones: “el descontento por un rechazo”.

Resquebrajada la unidad, los coordinadores parlamentarios Tonatiuh Bravo de MC, Juan Carlos Romero Hicks del PAN y René Juárez del PRI, optaron por “dejar en libertad” el voto de los legisladores de sus bancadas. Voto de conciencia le llaman.

La reforma se avaló con 377 votos a favor. El PRD le dio los ocho votos que le faltaban a Morena, pero 65 más se los entregó un desquebrajado bloque opositor. PAN y MC se partieron literalmente. Los panistas le dieron 36 votos (sólo 34 votaron en contra) MC le dio 13 votos a la iniciativa de Morena y 14 fueron en contra. El PRI fue el menos fracturado: siete votos a favor y 36 en contra.

El desmoronamiento del bloque opositor se había evidenciado desde dos meses atrás. Empezó públicamente el 23 de diciembre durante la votación del Presupuesto de Egresos de la Federación, cuando el bloque morenista sumó por vez primera votos del bloque opositor: 11 del PRD. Proceso reveló en el número 2202 cómo fue la operación.

La discusión de las primeras reformas constitucionales, relevantes para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ahondaría la división en el bloque opositor.

El 16 de enero, la discusión de la Guardia Nacional arrancó siete votos del PRD que no fueron suficientes, pues el bloque de Morena apenas llegaba a los 313, pero el PRI le dio los que le faltaban y más, respaldándolo con 42 votos para sumar 362 sufragios. La Guardia Nacional pasó sin problemas.
Y la semana pasada a los votos de los tránsfugas perredistas se sumaron panistas, priistas y emecistas. El bloque exhibía sus fracturas.

Desprecio a la militancia

El PRD llegó a la Cámara de Diputados con 20 diputados federales de los cuales nueve fueron de representación proporcional y 11 de mayoría.
El 15 de enero Teófilo García Corpus renunció a ese partido y se sumó a Morena. Le quedaban 19. Y el pasado 19 de febrero ocho más abandonaron la bancada perredista declarándose diputados independientes.

Pero las escisiones no surgieron a partir del respaldo del presupuesto, o debido al proceso de expulsión que la dirigencia nacional decidió contra los siete que votaron a favor de la Guardia Nacional, aclara el legislador Ricardo Gallardo.

Se debió al desprecio del trabajo político realizado por algunos, el cual empezó con los procesos de selección de candidatos federales.

Un ejemplo, detalla Gallardo, el cuestionado diputado federal de mayoría por San Luis Potosí. “Yo iba por una senaduría, pero me bajaron para darle preferencia al gobernador de Michoacán Silvano Aureoles quien metió a una mujer”.

“Ese es otro punto de mi descontento porque yo iba a Senado…luego vino mi voto a favor del presupuesto en diciembre pasado”, dice y narra:

“La dirigencia encabezada por Ángel Ávila me citó en un restaurante. También acudió la vicecoordinadora de la fracción, Verónica Juárez Piña. Y empezaron los embates, los reclamos: ¡porque votaron así, van a seguir votando así, mejor ábranse!

“Se me quiso llamar la atención, regañarme como a un niño, cosa que yo no lo admito, aunque Adriana Díaz, también de la dirigencia quiso mediar, el resto reclamó. Y pensé: si como coordinador de la fracción no te dan tu lugar, pues estoy pintado o qué, me van a dar línea, pues entonces, qué estoy haciendo aquí”.

Revela que en la votación del presupuesto no iban a votar sólo los 11, sino que se había acordado antes de la sesión que lo hicieran los 20 pues requerían el apoyo para sus 200 presidentes municipales.

Aunque algunos como Antonio Ortega manifestaron reservas “el acuerdo fue que votaríamos a favor, pero a la una de la tarde la dirigencia empezó a hablar con cada uno para que sufragaran en contra. Nosotros nos sostuvimos, pues tenemos la obligación de apoyar y promover recursos para nuestros presidentes municipales”.

La comida del reclamo fue poco después de la aprobación del presupuesto, en diciembre. Aun así, los ocho se mantuvieron en la fracción; luego vino la votación de la Guardia Nacional donde los siete que la respaldaron fueron sometidos a un proceso de expulsión del partido.

“Yo como coordinador no les dije nada porque ya venían siendo maltratados por la dirigencia”, dice.

Aunque ocho renunciaron a la fracción, uno más se mantuvo, el diputado de mayoría por guerrero, Raymundo García Gutiérrez.

“Pero él todavía tiene cosas pendientes en Guerrero y con él hay un acuerdo de la nueva fracción independiente de trabajar juntos”. Y para muestra del desacuerdo que mantiene García Gutiérrez con la fracción está el que también votó a favor del 19 constitucional.

Pero de acuerdo con Gallardo, habrá más deserciones. Revela que 13 se plantearon renunciar al PRD e incluso, durante la conferencia de prensa anunciaron que se irían nueve, pero Raymundo García Gutiérrez decidió permanecer por un tiempo más.

“Vamos a ver en los próximos días, hay que ver…”, suelta sonriendo.

A los hoy experredistas, el dirigente nacional Ángel Ávila los acusó de buscar impunidad y de realizar acuerdos en lo oscurito, lo cual rechaza Gallardo y aclara que la decisión de muchos por dejar al PRD se fundamenta en lo que vendrá en los próximos meses.

“Ya todos sabemos que piensan cambiar el nombre del partido y no estamos de acuerdo. Los que somos de mayoría tenemos años haciendo campaña con el color amarillo. Tenemos presidentes municipales de nuestro grupo quienes renunciamos. Pero lo peor es que ya se esta fraguando la alianza con el PAN para las gubernaturas de Puebla y Baja California. El descontento ha aumentado con esto”.

Las reformas que faltan

El diputado federal Gallardo aclara que hay una percepción equivocada sobre las renuncias. Dice que, aunque coincide el número de diputados que renunció con los votos que requiere Morena para sacar adelante las reformas constitucionales, “es sólo circunstancial, porque el descontento no es de ahorita” e insiste: “no seremos los únicos”.

Sobre las reformas constitucionales adelanta: a la reforma educativa, –que requiere reforma constitucional–, “con gusto le entraríamos”.
A la consulta popular, que “es un tema del PRD desde Cuauhtémoc Cárdenas y está en la agenda legislativa del PRD”, en la que se incluye la revocación de mandato, “también le diríamos que sí”.

¿Eso significa que están de acuerdo con lo que ha planteado la izquierda?, se le pregunta.

“No con la izquierda, sino con Andrés Manuel López Obrador y están reconociendo que tiene razón, que eso es lo adecuado para el país”, responde.
¿Están conscientes que dejan el camino libre para que Morena logre las reformas que quiere López Obrador para dar un giro al país?

“No es Morena. Es la unión de las izquierdas. Yo dije siempre que las izquierdas van a transformar al país… los que renunciamos somos de izquierda”, dice.

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