El crear y analizar un estudio de mercadotecnia forman parte de solamente una pequeña porción de una estrategia de ventas completa y efectiva. Dentro de esa estrategia final, existe información tanto cuantitativa como cualitativa. Ejemplos de información cuantitativa podrían ser el número exacto de personas a quienes se les dirige el mensaje corporativo, cotizaciones, estadística de audiencias y modas, algoritmos de funcionamiento, entre otros. Por otra parte, la información cualitativa se refiere a diseño, el mensaje a promover y más. La combinación de ambos tipos de información forma un plan de marketing. Entonces, ¿cómo podemos formar una estrategia a partir de un plan?

​Un plan de promoción pudiera definirse como la presentación de una idea publicitaria en la cual se explica lo que se quiere lograr y como se intentaría lograr. En el plan de marketing podemos encontrar los tipos de información antes mencionados mientras que, en una estrategia, concretamente, podemos encontrar la fase final del antes llamado plan. Tras analizar, elegir y decidir los medios por los cuales se difundirá el mensaje, los costos finales de operación y la imagen corporativa a promover, nuestra estrategia es formulada. Ahora, ¿cómo hacemos que esta estrategia sea efectiva?

Existen muchísimas maneras de formular una estrategia efectiva ya que cualquier estrategia que se ponga a prueba debería de funcionar sin problema siempre y cuando sea correctamente establecida. Sin embargo, una estrategia publicitaria efectiva debe de contar con tres aspectos muy importantes. Estos aspectos serían (1) la claridad en el mensaje a promover, (2) la definición de una audiencia basada en estudios previos y (3) un balance en los medios que se utilizarían para publicitar. Comencemos por la claridad; mientras más conciso y directo sea el mensaje, mayor la oportunidad de que este se quede en la mente de nuestra audiencia. Métodos como el uso de frases cortas, diseños minimalistas u ofertas diarias generan atención debido a la sencillez que les caracteriza. Continuando con nuestra audiencia definitiva, mientras más grande sea el espectro de candidatura, mayor será la posibilidad de que nuestra estrategia sea eficiente. Es decir, mientras menos se segmente una audiencia, mayor será el número de posibles clientes. Es por eso que campañas de atracción social como los “giveaways” funcionan con muy buenos resultados. Aunque, eso si, es importante saber que es lo que se va a regalar. No es lo mismo rifar una tablet que rifar una chamarra. De cualquier modo, este tipo de actividades publicitarias pueden ajustarse a presupuestos y/o al negocio que uno maneje. Por último, un buen balance de medios puede ser crucial para el funcionamiento efectivo de nuestra estrategia. Si bien es cierto, las redes sociales se encuentran en la cima en cuanto al número de individuos que les sintonizan. De todas formas, utilizar otros medios de comunicación tales como la televisión, la radio, marketing impreso (espectaculares/posters), etc., puede ser de mucha ayuda. Utilizar más de un medio de difusión es personalmente recomendado debido a que el alcance que las campañas pudieran llegar a tener es muy extenso. 

Concluyendo, un último consejo personal sería el evitar escatimar en costos. No importa cuantas veces se tenga una excelente estrategia si no se sabe explotar sus posibilidades al máximo. Invertir en estudios, estadística y campañas de mercadeo no solamente es algo esencial para el funcionamiento de una empresa, sino que también es un muy buen impulso que ayuda a nuestro negocio y nos distingue de nuestra competencia.

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