En palabras de este joven aprendiz de la escritura, su poder y alcance puedo decir con toda claridad, que sí, estamos cansados, pero dispuestos, cansados de la podredumbre mental que nos lleva a fracasar como sociedad, cansados de que se nos estigmatice como un pueblo corruptor, cansados de la frivolidad de nuestra clase política, pero pese a ello, los jóvenes mexicanos alzamos la voz manifestándonos que estamos dispuestos a hacer algo diferente, a cambiar nuestros entornos, a incursionar en la vida pública, la iniciativa privada o la sociedad civil buscando siempre poner por delante los intereses nacionales a los personales, hoy veo una pequeña luz en desarrollo que sigue creciendo y fortaleciéndose, gracias a todas y cada una de las personas que día a día se parten el alma trabajando por la construcción de un México próspero.

En los años 70´s y 80´s privilegiaba en el pensamiento de los ciudadanos que, para ostentarse como una persona honesta, tendrías que estar fuera de la clase política, que ese oscuro y lodoso pantano solo pertenecía para quiénes buscaban enriquecerse, la sociedad se vanagloriaba de tener valores por el solo hecho de no participar en la vida pública. Ese pensamiento nos costó y sigue costando, por décadas dejamos que fueran las persona sin escrúpulos las que decidieran por nosotros, y nos costará generaciones enteras y un trabajo arduo para remediar poco a poco aquella fatídica ideología.

Hoy que cada vez es mayor la presencia de iniciativas ciudadanas, de la participación de la sociedad civil que pugna fuerte por un país sin corrupción, de instituciones que día a día trabajan para proveer información verídica a la ciudadanía y millones de mexicanos que evitamos caer en el canceroso mundo de la corrupción, fungiendo como ejemplo de que, si se puede ser diferente, que no está en nuestra naturaleza mucho menos en nuestra cultura.

Para lo que muchos es un ideal utópico, para millones también resulta una lucha férrea y constante, en donde nuestros valores como personas sobresalen más allá de cualquier injusticia, llevemos a la conciencia aquella frase de un gran político y estadista irlandés de nombre Edmund Burke que cita: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”.

Hoy en estas líneas, reconozco y me solidarizo principalmente con todos aquellos jóvenes mexicanos que luchan desde cualquier trinchera, sin importar si se encuentren a la derecha o a la izquierda, en el azul, rojo, guindo o amarillo, en el sur, centro o norte del país, en el medio rural o en las grandes urbes, mexicanos somos todos,y hoy que cada vez somos más los activos, luchemos por que ahora seamos activos, informados y conscientes, somos muchos los cansados, pero somos más los dispuestos a hacer de nuestro México, de nuestra patria, un país en el que todos creamos.

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